La planificación patrimonial y sucesoria constituye una compleja labor de integración de distintas áreas del Derecho, especialmente del Derecho Societario, de Familia y Sucesorio, sin dejar de considerar los importantes aspectos tributarios. Su objetivo es reorganizar el patrimonio familiar y establecer las bases para su adecuada transmisión a los herederos y sucesores.
Se trata de un instrumento jurídico esencial para adoptar una estrategia orientada a una transmisión patrimonial eficaz y eficiente, estableciendo reglas para la continuidad de las empresas familiares y fijando parámetros de gobierno corporativo.
Además de preservar el patrimonio familiar, permite organizar su redistribución entre los herederos, manteniendo una estructura ordenada; contribuye así a prevenir conflictos familiares, organizar la sucesión hereditaria y evitar futuras controversias, reduciendo asimismo los costes asociados.
El objetivo es conciliar la voluntad de los fundadores de la familia con la preservación del patrimonio y la estabilidad familiar.
La planificación patrimonial y sucesoria permite organizar y estructurar el patrimonio en vida. Contribuye a proteger a la familia, prevenir conflictos judiciales en materia sucesoria y garantizar una distribución ordenada y equitativa del patrimonio. Asimismo, puede reducir los costes tributarios y las cargas administrativas derivados del fallecimiento.